viernes, 26 de junio de 2009

"NADA VOLVERÁ A SER LO MISMO"

Aprisionada estás, entre dos brazos que parecen de acero, todo es un caos y veo el rostro de un padre aterrorizado; y aún a pesar del miedo y la angustia, me miras y sonríes, para aplacar mi temor. Se oye un estruendo, tu mirada se vuelve tormentosa y veo como la luz de vida se va de ti; el temor ha hecho que cierre mis ojos, mi padre ha saltado sobre mí para protegerme; lo último que recuerdo, es su cuerpo aprisionándome contra el piso.No; nada volverá hacer lo mismo, se oye el canto de los mariachis que tanto te gustaban, y el llanto se mezcla con la melodía de un último adiós. Mi rostro está seco, mi corazón no puede sentir, es como estar en medio de una pesadilla de la cual pienso despertar, pero sé que nunca despertaré. ¡No!; nada volverá hacer lo mismo… La casa está oscura y sin vida, porque no hay hogar sin ti, y todo está silencioso y vacío, podría gritar hasta no poder y aún así, todo seguiría igual. Mis rodillas se han raspado; y tú no estás aquí para sanarlas con tus mimos. No; nada volverá hacer lo mismo. Mi corazón destrozado está; y tú no estás aquí para sanarlo con tus abrazos.Mi alma está sumida en la tristeza; y tú no estás aquí para sanarla con el beso, de amor más grande. No; nada volverá hacer lo mismo Ya no tengo miedo de la noche, porque la oscuridad vive en mí desde que te fuiste. No puedo seguir viviendo sin ti, daría todo lo que tengo y todo lo que soy con tal de que volvieras a estar junto a mí.No, nada volverá hacer lo mismo, he dejado de vivir para empezar a sobrevivir; la vida ya no tiene sentido, ¿dónde está el Dios del que me hablaste por primera vez? Ni el tiempo, ni los objetos pueden hacerme sentir bien, en mi interior ha muerto algo más que un corazón.No, nada volverá hacer lo mismo, he ido a comprarte flores como siempre, y voy al que ahora es tu nuevo hogar. No dejo de pensar si te sentirás sola o si tendrás frío ahí, no, no dejo de pensar en algo que no tiene sentido. No, nada volverá hacer lo mismoLas flores anteriores marchitas están al igual que yo, me siento a cambiarlas por las nuevas, y mi rostro empieza a bañarse en lágrimas, por primera vez desde que te vi, por última vez. No me puedo levantar del suelo, no tengo más fuerzas y no puedo dejar de llorar, no, no puedo moverme, la tristeza sale en forma de lágrimas y mi desolación en forma de lamentos.No, nada volverá hacer lo mismo, sé que no volverás, sé que el dolor que hay dentro de mí nunca desaparecerá, sé que, ni mis gritos, ni mi llanto, ni tan siquiera mi dolor harán que vuelvas. Pero arrodillada, después de pasar por la tormenta de mis sentimientos, he aprendido algo; y es que tal vez nada será igual, yo ya nunca seré igual, pero aunque para ti la vida no siga no tengo porque hacer lo mismo con la mía.No, nada volverá hacer lo mismo, tal vez la vida no se trate de un plan perfecto y sin sufrimiento, sino de un plan lleno de experiencias, algunas que te enaltecen y otras que te acaban. La fe que me inculcaste ha vuelto a mí, are que te sientas orgullosa, regresaré a casa con la frente en alto, halla donde estás, con tu adiós tal vez perdí una batalla pero no la guerra.No, nada volverá hacer lo mismo, pero así es la vida, así de complicada y hermosa a la vez.

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