
Mi corazón es un jardín que estuvo varias veces acompañado de muchas flores, unas veces por personas extrañas, otras tantas familiares, y otras muchas por amores invaluables. Al pasar el tiempo, me doy cuenta del deterioro del mismo, he visitado cada espacio de él y me he dado cuenta, de cuantas plantas marchitadas por el tiempo ha tenido solo desde la última jardinera, yo no había cuidado mucho de él.Hoy visitando sus plantas y flores en este tiempo en que me dispongo apodarlo y abonarlo, me doy cuenta que solo no podré, que necesito esas manos tiernas que lo rieguen, lo llenen de abono con palabras lindas y suaves, sus flores no se marchiten y crezcan.En principio, quiero que ese ser riegue esas plantas que se han marchitado por el abandono y la soledad. Quiero que las reviva desde el alma hasta el corazón y no dejen que yo derrame esas lágrimas, lo difícil que es ver mi jardín de noche marchitado y desolado...Avanzando la poda, quiero que le agregue las mejores flores, esas que implementen en mí alegría y esperanza, para que con su decoración le inyecte la energía de querer vivir.Y al culminar con la decoración, le pido a ese ser que me haya decorado mi jardín y lo llene de alegría y paz. Le pediré que no me abandone y que cada día sea ese sol y esa agua que hermosea las plantas e ilumina mi vida...






